El mercado de las criptomonedas acaba de pasar por uno de esos fines de semana que recuerdan a todo el mundo qué tipo de juego es éste en realidad: brutal, impredecible y rápido. Más de 19.000 millones de dólares en posiciones apalancadas se esfumaron en cuestión de horas, arrastrando consigo al Bitcoin y a todo el mercado.
Bitcoin cayó alrededor de un 4%, alcanzando aproximadamente los 111.200 dólares, mientras que Ethereum cayó casi un 8%, rompiendo por debajo de los 4.000 dólares.
Para muchos operadores, fue un duro reinicio. Del tipo que te obliga a alejarte, tomar aliento y recordar que los mercados se mueven donde está el dolor y esta vez, estaba claramente por debajo.
Pero esta venta masiva no fue una caída repentina al azar. Se produjo justo cuando se recrudecieron las tensiones entre EE.UU. y China, que respondió a las sanciones de EE.UU. frenando las operaciones de un constructor naval surcoreano vinculado a EE.UU..
El momento fue muy oportuno. Y, como un reloj, los activos de riesgo, desde la renta variable hasta las criptomonedas, se vieron afectados.
Lo fascinante es la rapidez con la que este mercado sigue reaccionando a los desencadenantes macroeconómicos. Es casi como si las criptomonedas quisieran demostrar que son una clase de activos maduros... hasta que dejan de serlo. Un titular, un shock político, y de repente volvemos a un mar de velas rojas y liquidaciones en cascada.
Y, sin embargo, hay un ritmo para ello. Uno familiar. Después de cada gran descarga como esta, cuando el ruido se desvanece y el pánico se asienta, el dinero inteligente comienza a arrastrarse de nuevo. Porque lo que para algunos parece el final, para otros suele ser el reinicio.
Losdatos muestran que más de 150.000 millones de dólares del valor total del mercado se esfumaron en un día, y las salidas de fondos cotizados (ETF) por valor de 756 millones de dólares no hicieron sino avivar el miedo. Pero si usted ha estado por aquí el tiempo suficiente, sabrá que las criptomonedas prosperan en los extremos: miedo, codicia, euforia, desesperación. Todo forma parte del ciclo.
Tal vez es por eso que este momento se siente extrañamente similar a otras sacudidas que hemos visto esas veces cuando la narrativa se volvió bajista justo antes de la siguiente etapa más alta.
No es una predicción, sólo una observación. Porque en cripto, la certeza no existe, sólo las probabilidades y la paciencia.
El mercado está magullado ahora mismo, sí. Pero a veces, es entonces cuando empieza a construir su próximo movimiento.



